NUESTRO MANIFIESTO

Estas líneas se escriben a las dos de la mañana, un sábado de invierno en Barcelona, apoyado sobre una mesa de madera en el centro del comedor y bajo la luz de una lámpara de despacho que alumbra la libreta sobre la que escribo y el cubata que le da sabor a esta insípida noche.

Cuando somos niños, todos queremos hacer grandes cosas, como cambiar el mundo y explorar territorios desconocidos; soñamos con objetivos tan grandes como la paz mundial y valoramos a nuestros compañeros, amigos y familia por encima de cualquier otra cosa.

Al crecer, la mayoría vivimos, a veces tempranamente, lo que suelen llamar “golpe de realidad”, ese momento en el que se nos cierran muchas puertas, experimentamos el rechazo, la obligación de cumplir ciertos estándares que se esperan de nosotros y que nosotros no decidimos. En ese momento “entendemos” que soñar con algo superior es inútil. Se nos persuade de que no nos conviene pensar más allá de nosotros mismos y de nuestras “necesidades”, muchas de ellas impuestas por el sistema social en el que estamos, si queremos sobrevivir en el mundo “real”.

Como humanos y activistas por un mundo mejor, consideramos que tenemos todo el derecho a soñar y experimentar una genuina conexión humana con los demás, más allá de nuestros intereses y modos de vida particulares. Todos los seres tenemos el derecho a expresarnos y a ser escuchados.

Si revisamos la historia de los seres humanos sobre la tierra, los grupos humanos y las sociedades primitivas nacieron con el objetivo de la ayuda y colaboración mutua. Cada individuo contaba. Con el crecimiento de la sociedad y su complejidad, el objetivo original se fue perdiendo y, actualmente, ha sido sustituido por un sistema social que rompe la conexión humana personal básica y la sustituye por una ilusión de hiperconectividad global, a menudo engañosa.

El movimiento Free Conversations nació en 2016, de la voluntad y el deseo de enfrentar ese proceso de deshumanización y aislamiento que estamos sufriendo hoy, tanto más irónico, cuanto más grande es la interrelación e interdependencia que experimentamos.

Surgió de entender y tomar consciencia de que nuestras necesidades primordiales como seres humanos son más poderosas y relevantes que las de una sociedad en la que las grandes mayorías están al margen de la toma de las decisiones que afectan su vida y donde los seres humanos se han vuelto irrelevantes en sí mismos. Nació para recuperar el espacio en el cual cada persona se reconoce en su propia historia y reconoce que expresarla frente a otro es ejercer un derecho que tenemos en común los seres humanos. Nació para ayudar. Para conectar personas y promover la libre circulación de ideas.

El Movimiento Free Conversations entiende que la progresión de los avances tecnológicos y científicos desde el siglo XX, particularmente en la comunicación e información, han aportado al mundo herramientas valiosísimas para impulsar grandes objetivos. Pero, como contraparte, también han dado origen a fenómenos cada vez más frecuentes y masivos de personas que se sienten solas e insignificantes, aún estando hiperconectadas.

Conversar y comunicarse cara a cara con otro, de igual a igual, es una actividad indispensable para recuperar valor y significado. Por eso el Movimiento Free Conversations no margina, ni discrimina. Las dos sillas son exactamente iguales.

Compartamos historias; expongamos nuestras vivencias, para crecer en humanidad. En este sencillo hablar y comunicarnos cabemos todos: los de derecha, los de izquierda, los jóvenes y los mayores, los que ofenden y los ofendidos, los creyentes y no creyentes de cualquier rincón del planeta.

Salgamos a la calle, inundemos las ciudades de sitios donde sentarnos a hablar.

Recuperemos el noble arte de la conversación sincera, desinteresada y sin juzgarnos los unos a los otros.

Hablar con alguien nuevo, un libro sin abrir, una historia sin contar. Nos estamos perdiendo todo esto ¿Y a cambio de qué? A cambio de vender nuestras vidas al desarrollo tecnológico, intercambiando las conversaciones reales por la falsa creencia de estar más conectados que nunca antes.

Sal a la calle, encuéntrate con un amigo al que hace tiempo no ves. Habla con el jefe con el que discutiste, con el vecino al que no conoces. Llama a tu madre, a tu padre, a tus hijos, diles frente a frente lo mucho que los quieres, o resuelve tus diferencias.

¡Sal! Revirtamos el proceso de deshumanización, aún estamos a tiempo de poder hacerlo.

Desafiemos la idea de una sociedad únicamente virtual, en la que somos hologramas.

Creemos espacios en las ciudades donde todos puedan expresarse libremente y ser escuchados. Trabajemos para que todas las personas, al margen de su origen o género, tengamos a alguien con quien hablar y mantener una conversación.

Aprendamos a escucharnos unos a otros, desde nuestra condición básica de seres humanos.

Quedarse callado, ya no es una opción.

No tomar partido, ya no es una opción.

El que calla, el que no mira,

el que no escucha,

El que no toma conciencia,

No suma a esta revolución, pero resta.

Únete al Movimiento Free Conversations, es un viaje para el cual solo necesitarás dos sillas.

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